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jueves, 27 de mayo de 2010

Padres pederastas

Una joven de 19 años acusó hoy a su padre de agredirla sexualmente "a diario" desde los 14 hasta los 17 años en su vivienda en Arrecife (Lanzarote), así como de propinarle "palizas cuando no hacía lo que él quería".
Así lo declaró la chica en la segunda jornada del juicio que ha quedado visto para sentencia en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Las Palmas contra J.M.A.V., acusado de un presunto delito continuado de agresión sexual y otro supuesto delito de violencia habitual en el ámbito familiar, por los que la Fiscalía y la acusación particular piden para él una pena de 17 años y seis meses de prisión, mientras la defensa solicita la libre absolución para su cliente.
El hombre negó ayer los hechos y rechazó maltratarla al igual que a su hermano menor, al tiempo que culpó a su suegra de la denuncia en su contra.
Sin embargo, su hija manifestó que no ha "recibido ningún tipo de presión". "No me ha influenciado nadie para que declare en contra de mi padre. Mi abuela no me ha dicho nada", sostuvo en su comparecencia por videoconferencia, con la voz débil y entre lágrimas.
La joven relató los tocamientos y prácticas sexuales desde 2003 a los que, supuestamente y a pesar de su negativa, le "forzaba" su progenitor "a diario y al mediodía o por la tarde, tras salir del colegio". "Ocurría cuando mi madre no estaba en casa, él la mandaba a comprar o ella estaba trabajando. Cuando gritaba él me tapaba la boca", indicó.
Además, comentó que, antes de cumplir los 14 años, recibía "castigos físicos" por parte de él, a quien acusó de pegarle, insultarle, privarla de comer y ponerla de rodillas "hasta que él dijera".
La víctima indicó que en junio de 2007 abandonó el hogar familiar y se refugió en casa de su abuela materna, pero no denunció a su padre "por miedo". A los dos meses regresó a su casa porque presuntamente él le "amenazó" con denunciar a sus abuelos.
La segunda ocasión que dejó el domicilio se fue a vivir con su novio a casa de los padres de éste. De hecho, debido a que "siempre estaba llorando" y ante la falta de relaciones sexuales con su pareja, le confesó los supuestos abusos sexuales y él se lo transmitió a la abuela materna de ella.
Según la joven, su madre sí vio cómo su padre le castigaba y subrayó que la decisión de abandonar el colegio fue "impuesta" por sus progenitores porque querían que se "quedara en casa" para cuidar de su hermano y "hacer la comida".
Añadió que J.M.A.V. le "dejaba muy poco salir" con su novio e impedía que sus amigas fueran a visitarla. Igualmente, incidió en que su padre, maestro albañil, le "obligaba" a "hacer mezcla, plantar y cargar sacos de cemento de 50 kilos", entre otras tareas.
La muchacha apuntó que su padre la "obligaba" también a ir con él a pescar y de cacería, situaciones en las que "aprovechaba para intentar" darle "un beso". De igual forma, señaló que su relación con su madre era "normal", pero "no le contaba" sus cosas.
Por su parte, el novio de la chica dijo que empezaron su relación cuando ella tenía 16 años y se percató de que "el padre siempre la tenía haciendo cosas". "Ella le tenía que quitar los calcetines y los zapatos y afeitarle. Él decía que no le importaba pegarle delante de mí, aunque nunca lo hizo", explicó.
El varón admitió que no se enfrentó a su suegro porque "siempre" le ha tenido "respeto". Asimismo, incidió en que durante un tiempo en el que coincidieron trabajando juntos "él abandonaba el trabajo para ir a su casa, con la excusa de ir a buscar herramientas o cualquier cosa".
"Había un dominio absoluto del padre a su hija. Todo lo que él decía lo tenía que hacer ella. Cuando yo besaba a su hija cuando la veía él me miraba mal y se enfadaba", argumentó.
La suegra de J.M.A.V. aseguró que se enteró de los supuestos abusos sexuales por el novio de su nieta y, tras hablarlo con ella, la chica le pidió que le acompañara a la comisaría de Policía.
"Nunca le he influenciado para decir cosas contra su padre. Siempre lo quise como yerno y nunca tuve nada en contra de él", remarcó la mujer, que considera que sus nietos "no tuvieron niñez".
En este sentido, resaltó que cuando veía el "trato" del acusado hacia sus hijos ella se iba de la casa "para no sufrir". "Él pegaba a los hijos por boberías, era muy machista y si no se hacía lo que él quería les pegaba un bofetón", confirmó la testigo, que cree el testimonio de su nieta, quien, a su juicio, "estaba amenazada por él".
Dos peritos que examinaron a la víctima en 16 sesiones de 45 minutos descartaron "cualquier tipo de invención y fabulación de los hechos". Sostienen que no hay "motivación" para que fueran "falsos".
A este respecto, expusieron que "ella no quería causar un mal a su padre y accedió a denunciarle por la insistencia de su novio". Al entender de las dos médicos forenses, el testimonio de la niña "es creíble", pero el de su hermano "no tanto", al manifestarles que "nunca había enfados ni castigos en la familia".
Para estas profesionales, "el estado emocional" de la chica "es compatible con los abusos sexuales" y subrayaron que, como consecuencia de los hechos, la chica presenta un cuadro de ansiedad, depresión con tendencia al suicidio y una personalidad con carencia de deseo e incapacidad para experimentar en profundidad placer o dolor.
"Le desagrada su propio cuerpo, rechaza el sexo, se siente culpable y tiene baja autoestima", indicó una de las peritos, que, al igual que su compañera, coincidió en que su relato es "coherente" y descartaron "absolutamente que haya sido influenciada por su abuela, que se enteró después cuando el novio de ella se lo contó".
Además, una de las forenses hizo especial hincapié en que la víctima "no duda" y, "si fuera un relato inducido por la abuela, la menor no podría aportar tantos detalles de los hechos".
La Fiscalía y la acusación particular solicitan 17 años y seis meses de prisión para J.M.A.V. por un presunto delito continuado de agresión sexual y otro de violencia habitual en el ámbito familiar.
Además, reclaman privarle del derecho a la tenencia y porte de armas durante 5 años y prohibirle aproximarse a la joven a una distancia inferior a 500 metros de cualquier lugar donde se encuentre, así como la prohibición de comunicarse con ella por cualquier medio o procedimiento durante el tiempo de 25 años.
En concepto de responsabilidad civil, el Ministerio Público pide que el procesado indemnice a su hija con 18.000 euros por los daños morales causados. Por su parte, la defensa solicita la libre absolución para su cliente al negar los hechos.

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entrada de tribulete @ 16:21

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